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Te odio.

Carita de pena

Quien no arriesga, no gana. Es cierto que muchas veces perdemos, pero lo importante es aprender de los errores cometidos y seguir hacia adelante intentando no tropezar con la misma piedra. Es, de alguna manera, una forma de ganar, de sumar puntos de experiencia, que dirían los frikis.

Hubo un tiempo en el que no arriesgaba. Por suerte, he cambiado de parecer. He arriesgado, en ocasiones con pies de plomo, otras de una manera totalmente visceral. Me podré arrepentir de muchas cosas, pero nunca me arrepentiré de no haber hecho algo que sentía o me apetecía hacer por miedo a. He perdido, muchas veces. He ganado, menos, pero no me he quedado con la duda de "¿qué hubiera pasado si...?"

Es, en parte, lo que viene a decir esta canción de Carlos Chaouen. Muchos sabéis de mi adoración por él; alguno lo comparte, otros lo critican, pero para mi es uno de los grandes.

Hoy, actualización musical :)



Carlos Chaouen - Carita de pena

He tratado de ser justo con quien me tiende miradas,
he invertido en la balanza del desprecio y del dolor,
han puesto precio a los enigmas que te cuento tras
las barras para defender el sol.

He paseado en horas muertas por las calles de tus
caderas sin que me viera el amor.
Todos los caminos llevan a Roma pero pasan por tu casa.
Todos los colores suenan a broma pero no me da la gana

de ser el que pierde la cabeza,
de dormir en portales de madera,
de hacer caso al deseo imposible de tener mi cuerpo
en tu cielo y los pies en la tierra.

Prefiero un beso de muerte o una mirada en la vena,
a un estado de cuerpo presente y carita de pena.

Tengo huellas en los ojos de algún país vecino,
me he inventado una noria por quitarme gravedad,
he matado algunas moscas para sentirme asesino,
no por ganas de matar.
He arrancado de dos flores dos pistilos que sin nombre
han querido cohabitar.

Todos los caminos llevan a Roma pero pasan por tu boca.
Las medias naranjas tienen su historia pero no se exprimen solas.
En la génesis de la tristeza no hay corazón ni condena,
que si estás me vale cualquiera y sino me fumo
cual Cristo una cruz de madera.

Prefiero un beso de muerte o una mirada en la vena,
a un estado de cuerpo presente y carita de pena.






"Te acariciaba el viento de poniente, te llevó a la arena bañada en salitre..."